Una persona es un ser social dotado de sensibilidad, con inteligencia y voluntad propiamente humanas. Para la psicología, se trata de un individuo humano concreto (el concepto abarca los aspectos físicos y psíquicos del sujeto que lo definen por su carácter singular y único).
Se entiende por valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El
El valor moral perfecciona al
El valor moral te lleva a construirte como hombre, a hacerte más humano.
Los valores infrahumanos: Son aquellos que sí perfeccionan al hombre, pero en aspectos más inferiores, en aspectos que comparte con otros seres, con los animales, por ejemplo. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad, la
Los valores humanos inframorales: Son aquellos valores que son exclusivos del hombre, ya no los alcanzan los
Valores Instrumentales: Son comportamientos
Valores Terminales: Son estados finales o metas en la vida que al individuo le gustaría conseguir a lo largo de su vida.
Si el objetivo es que los alumnos sepan respetarse unos a otros , los docentes deben hacer del respeto la actitud natural hacia los otros. Si el objetivo es transmitir normas de convivencias debemos por regla en el aula y fuera de ella saludar, pedir por favor, agradecer y dirigirse a la otra persona con respeto y será habitualmente que se realiace.
Estas situaciones, por cotidianas, no podrán pasar inadvertidas, la reflexión diaria permite tomar conciencia y modificar actitudes.
Los valores en la Escuela:
Educar en valores es un trabajo de siembra a través del ejemplo , la reflexión y la superación personal de cada uno de los integrantes de la institución educativa.
Entre las proposiciones ‘establecer la paz’ y ‘establecer una cultura de paz’ media una distancia significativa. ‘Establecer la paz’ sigue a una acción contraria previa y no se extiende a cómo sería un después. Es simplemente un cese de hostilidades. Mientras que ‘establecer una cultura de paz’ hunde sus raíces en el cómo de las relaciones entre los diversos actores sociales. El conjunto y el cómo de las relaciones entre todos los miembros de una sociedad configuran para bien o para mal la denominada convivencia.
Las diferencias entre los hombres no son casuales, más bien predican su singularidad e irrepetibilidad. En esencia y dignidad todos somos iguales, pero precisamente por tener libertad las opciones, decisiones y acciones son distintas, diferentes. La pluralidad es la riqueza de la sociedad. Pero esa riqueza tiene que encauzarse, orientarse para que todos puedan aportar, en la medida que también cada persona pueda crecer y desarrollarse. Es necesario, por tanto, construir ‘estructuras’ que ordenen las relaciones entre los hombres, pues en el desorden campea el individualismo, preludio de la ley del más fuerte. El hombre tiene que abrirse a la realidad para advertir que en la naturaleza reina un orden y armonía a pesar de las diversas especies y seres que en ella existen.
San Agustín define la paz como la “tranquilidad en el orden”. Sea que el orden se entienda como prelación que reclama subordinación, sea que se comprenda como relación mutua entre sujetos, el orden tiene que ver con la disposición correcta de las unidades de un conjunto. En el mundo social esas partes del todo ordenado son los hombres mismos y sus actos de relación. Pero ¿cómo se ordenan unos u otros? Santo Tomás afirma que es “la finalidad perseguida la que sirve de canon o guía, de ratio, a la distribución de las cosas. Y tal finalidad es en cada grupo particular el objetivo perseguido en común; y en la sociedad globalmente considerada es el hecho mismo de la convivencia pacífica, como base para todos los fines de la vida. Por ello, son las relaciones sociales ordenadas y pacíficas las que garantizan la tranquilidad, el sosiego necesario para que las personas se crezcan como tales.
SEMBRANDO VALORES
El sembrador siembra la semilla y cuando nace el tallo tiene que cuidarlo. Los valores los siembran los padres, los maestros, los amigos..., y después tú tienes que cuidarlos. Las plantas bien cuidadas dan buenos frutos. Las personas con valores también dan buenos frutos. |
Por supuesto. Las semillas se siembran en la tierra para que nazcan las plantas. Los valores se siembran en las personas para que den buenos frutos.
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